ORACION DE AGRADECIMIENTO POR EL DIA


“Señor Jesús, infinitas gracias por darme un día más de vida.
Infinitas gracias porque los rayos del Sol tocan mi piel.
Infinitas gracias por los alimentos que hoy disfrutaré.

Infinitas gracias por todas y cada una de las personas que me encontraré en este día, bendícelas con el amor protector que Tú nos das.
Infinitas gracias por el dinero que recibiré y daré el cual se triplicará a ambas partes.


Infinitas gracias por los pequeños problemas laborales, eso significa que poseo un trabajo y puedo llevar el pan a mi mesa. Bendice a mi jefe y compañeros de trabajo.

Infinitas gracias por la sonrisa en mis seres queridos.
Infinitas gracias por la salud que reina mi hogar.
Infinitas gracias por hoy.

Infinitas gracias por estar a mi lado.


Así sea


NO TE VAYAS A DORMIR SIN REZAR ESTA PLEGARIA DE LA NOCHE


Padre mío, ahora que las voces se silenciaron y los clamores se apagaron, aquí al pie de la cama mi alma se eleva hasta Ti para decirte: Creo en Ti, espero en Ti, te amo con todas mis fuerzas. Gloria a ti, Señor.

Deposito en tus manos la fatiga y la lucha, las alegrías y desencantos de este día que quedó atrás.
Si los nervios me traicionaron, si los impulsos egoístas me dominaron, si di entrada al rencor o a la tristeza, ¡Perdón Señor! Ten piedad de mí.

Si he sido infiel, si pronuncié palabras vanas, si me dejé llevar por la impaciencia, si fui espina para alguien, ¡Perdón Señor!



No quiero esta noche entregarme al sueño sin sentir sobre mi alma la seguridad de tu misericordia, tu dulce misericordia enteramente gratuita, Señor. Te doy gracias Padre mío, porque has sido la sombra fresca que me ha cobijado durante todo este día. 

Te doy gracias porque invisible, cariñoso, envolvente me has cuidado como una madre, a los largo de estas horas.


Señor, a mi derredor ya todo es silencio y calma. Envía el ángel de la paz a esta casa. Relaja mis nervios, sosiega mi espíritu, suelta mis tensiones, inunda mi ser de silencio y serenidad. Vela sobre mí, Padre querido, mientras me entrego confiado al sueño, como un niño que duerme feliz en tus brazos.

En tu nombre, Señor. Descansaré tranquilo.

Así sea


ORACIÓN PARA PEDIR PERDÓN A DIOS


Padre.

Me declaro culpable, pido clemencia, perdón por mis pecados.
Me acerco a ti con absoluta confianza porque sé que tú prefieres la penitencia a la muerte del pecador.

A ti no te gusta ni la venganza ni el rencor, tu corazón es compasivo y misericordioso, y sé que sólo estás esperando a que tenga la humildad de reconocer mi pecado, arrepentirme y pedir perdón para desbordar la abundancia de tu misericordia.

Cuando confesamos nuestros pecados, Dios, fiel y justo, nos los perdona.
Miro al horizonte  veo tus brazos abiertos y un corazón de Padre queriendo atraerme con lazos de un amor infinito.
Padre, perdóname, quiero recibir el abrazo eterno.



Tu enseñanza es muy clara para ser perdonados y poder entrar en el Reino de los cielos debemos tener un Corazón como el tuyo.
"Perdonad y se os perdonará" (Lc 6,36)
"El que odia a su hermano es un homicida" (1 Jn 3,15)
"Con la medida que midiereis se os medirá" (Mt 7,2)
"Si no perdonáis, tampoco el Padre os perdonará" (Mc 11,23)

Nos pides que seamos buenos cristianos por la práctica de la caridad evangélica.

Que seamos benévolos con quienes nos han hecho daño, con quienes nos han ofendido, nos han traicionado y nos odian, pues de otro modo no mereceremos que lo seas Tú con nosotros.


El siervo al que se le condonó su deuda, cuando no quiso él hacer lo mismo con otro que le debía, fue encarcelado.
Perdió el perdón que había obtenido al no ser él capaz de perdonar. (Mt 18,23-25)

Padre, envía tu Espíritu de amor y perdona mis pecados, purifícame, sáname, restáurame, renuévame con la Sangre Redentora de tu Hijo; ayúdame a tener un corazón como el Suyo, un corazón humilde y generoso capaz de perdonar, arranca de mí el corazón de piedra y dame un corazón de carne.

Amen.


ORACION PARA EMPEZAR UN NUEVO DÍA CON LA PROTECCIÓN DE DIOS



Bendito Padre omnipotente, te agradezco por este nuevo día, ya que con el nacer del sol, con mi despertar y con mi andanza por él, tengo la ocasión de estar más cerca de ti, de ser mejor servidor de lo que fui ayer.

Te agradezco por la familia en que me has puesto, por mis amigos que me guían por el bien y todo aquello que lleva por el camino hacia ti, que representan algo positivo en mi vida.



Glorifica con tu Santo Espíritu, Señor, cada uno de mis pasos, para que sea ejemplo de tu buen corazón a todos los que en sendero encuentre.

Glorifica con tu Santo Espíritu, Señor, mi lengua, mis labios y mi voz, para que ellos sean defensores de tu palabra y transmisores de la misma.
Funde en mis manos tu santa sangre, Señor, que estén repletas de tu divina obediencia, para que mi empleo sea bendecido.


Que sea tu dicha la que toque mi corazón, y sea cadena universal el saber que soy tu fiel servidor, y de dicha manera ser un instrumento de tu divina paz.

Pongo en tus manos todo lo que hoy soy y lo que seré, para que me moldees a tu imagen y preferencia, de tal manera de ser semejante a ti, por el bien de tu pueblo, y para que tu nombre sea glorificado en cada lugar que atraviese.

Te lo pido en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo.

Amén.


ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL PARA PEDIR PROTECCIÓN CONTRA TODO MAL


Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal.

Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás.

Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza.



Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad.


Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones. En el Santo Lugar, en donde la sede de San Pedro y el asiento de la verdad han sido colocados como la luz del mundo, ellos han levantado el trono de su abominable impiedad, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas.

Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales.


Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones.

Amén.

ORACIÓN MILAGROSA


Señor Jesús, me presento ante ti tal como soy.
te pido perdón por mis pecados, me arrepiento de ellos, por favor, perdóname.

En tu nombre perdono a todos los que me han ofendido.
Renuncio al pecado a Satanás, a los espíritus maléficos y a todas sus obras.

Me entrego por completo a ti con todo mí ser.

Señor Jesús ahora  y siempre, te invito a entrar en mi vida te acepto como mi Señor, Dios y salvador.

¡Cúrame, cámbiame, fortaléceme, en cuerpo, alma y espíritu!

Ven señor Jesús, cúbreme con tu preciosa sangre, y  lléname del Espíritu Santo.

Te amo, Señor Jesús, te alabo, Señor Jesús y te doy gracias.


Te  seguiré cada día de mi vida.

Te alabare en cualquier momento y cualquier circunstancia, llevare tu palabra donde sea necesario.

Sana mi alma Señor, sana mi cuerpo, dame sabiduría para enfrentar las cosas, dame inteligencia para salir adelante, dame voluntad para  no desfallecer cuando las fuerzas abandonen mi cuerpo.

Señor hoy y siempre te doy gracias por escuchar a este servidor, pecador pero con la mejor de las voluntades para seguir adelante y hacer las cosas como se deben hacer y de la mejor manera de hoy en adelante.

Amén.

EVANGELIO DE HOY 8 DE ABRIL 2018 - Domingo 2º de Pascua - Ciclo B

Hoy, domingo, 8 de abril de 2018


Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4,32-35):

En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.

Palabra de Dios


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Salmo
Sal 117,2-4.16ab-18.22-24

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia

Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (5,1-6):

Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.


Palabra de Dios

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Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegria al ver al Señor.
Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.


Palabra del Señor